21 de Septiembre – Día Internacional de la Paz
La paz también se construye desde la educación. Educar es mucho más que transmitir conocimientos: es aprender a escuchar, respetar las diferencias, comprender otras perspectivas y encontrar caminos para resolver los conflictos de manera pacífica.

La paz puede parecer un concepto lejano, asociado a grandes decisiones, acuerdos entre países o al fin de los conflictos. Pero también comienza mucho más cerca: en la manera en que aprendemos a convivir, escuchar, respetar y dialogar.
Celebrado el 21 de septiembre, el Día Internacional de la Paz fue establecido por las Naciones Unidas como una oportunidad para reflexionar y movilizarse en favor de la paz. En 2026, la fecha tiene como tema “Invertir en la paz: para todas las personas, en todas partes, todos los días”, reforzando la idea de que la construcción de la paz también ocurre a través de las actitudes y relaciones de nuestra vida cotidiana.
La educación enseña a convivir
Educar no significa solamente transmitir conocimientos. También significa crear oportunidades para desarrollar valores, habilidades y actitudes que ayuden a las personas a comprender diferentes perspectivas, respetar las diferencias y encontrar caminos para resolver los conflictos sin violencia.
La UNESCO destaca que la educación puede contribuir a fortalecer la confianza, desarrollar la capacidad de resolver conflictos de manera no violenta y favorecer la reconciliación social. Pero también señala que no basta con enseñar sobre la paz: es necesario que los propios espacios de aprendizaje estén basados en el diálogo, la inclusión y el respeto.
Es en este sentido que la educación puede ser una de las bases para construir sociedades más pacíficas.
Aprender a escuchar también es aprender a respetar
Convivir significa encontrarnos con personas que piensan, sienten y viven de maneras diferentes.
En la escuela, en la universidad, en el trabajo, en un equipo deportivo o en cualquier espacio colectivo, aprendemos que las diferencias forman parte de la vida. Y cuanto más desarrollamos nuestra capacidad de escuchar, dialogar y comprender al otro, mayores son las posibilidades de transformar las diferencias en oportunidades de aprendizaje.
La educación para la paz incluye precisamente estas competencias: comunicación, empatía, pensamiento crítico, negociación, resolución de conflictos y cooperación.
El deporte también educa para la paz
El deporte puede ser un espacio privilegiado para este aprendizaje.
Al practicar una actividad física en grupo, aprendemos a respetar reglas, reconocer límites, trabajar en equipo y afrontar diferentes resultados. Aprendemos a competir sin dejar de respetar al adversario y a comprender que cada persona tiene un papel dentro de un grupo.
Son experiencias que pueden contribuir al desarrollo de habilidades importantes para la convivencia.
Por eso, promover una vida activa no significa solamente fomentar el movimiento y sus beneficios para la salud. También significa crear espacios de encuentro, participación, cooperación y convivencia.
La paz se construye todos los días
La paz no es responsabilidad solamente de los gobiernos, las instituciones o las organizaciones internacionales.
También está presente en las pequeñas decisiones de cada día: en la manera en que hablamos con alguien, en nuestra disposición para escuchar una opinión diferente, en cómo enfrentamos un conflicto o cuando elegimos cooperar en lugar de excluir.
La UNESCO señala que construir sociedades más pacíficas, justas y sostenibles comienza con la educación y que el aprendizaje puede ayudar a las personas a convertirse en agentes de transformación en sus comunidades.
Esto significa que cada espacio de aprendizaje también puede ser un espacio para construir la paz.
Educación para todas las edades
Y este aprendizaje no termina en la infancia o en la juventud.
Aprender es un proceso que nos acompaña durante toda la vida. Nuevas experiencias, nuevos conocimientos y nuevas relaciones pueden ampliar nuestra comprensión del mundo y de las personas que nos rodean.
Por eso, hablar de educación para la paz también es hablar de aprendizaje a lo largo de toda la vida.
En todas las edades podemos seguir desarrollando nuestra capacidad de dialogar, convivir, cooperar y participar activamente en la sociedad.
Más movimiento, más convivencia, más paz
En un mundo marcado por diferencias y desafíos, crear oportunidades para que las personas se encuentren, aprendan juntas y se muevan también puede ser una forma de fortalecer los vínculos sociales.
La actividad física y el deporte pueden acercar a las personas, estimular la cooperación y crear experiencias compartidas. Cuando se combinan con la educación y la convivencia, pueden contribuir a formar no solamente personas más activas, sino también comunidades más conectadas.
Este 21 de septiembre, el Día Internacional de la Paz nos recuerda que las grandes transformaciones también comienzan con pequeñas actitudes.
Porque la paz no se construye solamente cuando terminan los conflictos. Se construye todos los días, cuando aprendemos a convivir, respetar, dialogar y cuidar el espacio que compartimos.
Educar para la paz es invertir en el futuro.
Moverse juntos también es una forma de construir puentes.
Más movimiento, más convivencia, más paz.