La escuela es clave en la promoción de la salud
Donde falla la educación, los costos los paga la salud. 06 de abril Día Mundial de la Actividad Física. ¡Más Movimiento, más vida!

Cuando hablamos de actividad física, muchas veces pensamos en gimnasios, carreras o deportes organizados. Sin embargo, existe un lugar donde el movimiento puede — y debe — comenzar de forma natural, alegre y transformadora: la escuela.
Más que enseñar contenidos académicos, la escuela también forma hábitos. Y los hábitos saludables construidos en la infancia tienen grandes probabilidades de acompañar a la persona durante toda su vida.
Esportes y juegos activos en la escuela: mucho más que la clase de Educación Física
La práctica deportiva en el entorno escolar no se trata solo de rendimiento o competencia. También desarrolla coordinación motriz, trabajo en equipo, resiliencia, autoconfianza, disciplina y salud cardiovascular.
Los juegos colectivos, circuitos motores, actividades recreativas, danza y deportes estimulan el cuerpo y fortalecen el desarrollo emocional y social.
La escuela tiene un papel fundamental en mostrar que el movimiento puede ser placentero. Cuando el niño asocia la actividad física con alegría y convivencia, se crea una memoria afectiva positiva en relación con el ejercicio.
Hábitos saludables comienzan en la infancia
La infancia es el período más fértil para la construcción de hábitos. Es una etapa en la que el cerebro está en pleno desarrollo y los comportamientos se moldean con mayor facilidad.
Fomentar una rutina activa, una alimentación equilibrada, el juego al aire libre, la participación en deportes y el respeto por el descanso es invertir en la salud futura.
Los niños físicamente activos presentan menor riesgo de desarrollar obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares en la vida adulta. Además, suelen tener mejor desempeño escolar, mayor capacidad de concentración y menos síntomas de ansiedad.
Cuando la escuela integra salud y movimiento en la rutina pedagógica, contribuye a formar adultos más conscientes y protagonistas de su propio bienestar.
Menos pantalla, más movimiento
Vivimos en una época en la que las pantallas compiten por cada minuto de la atención infantil. Teléfonos móviles, tabletas, videojuegos y televisión ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana.
El exceso de tiempo frente a las pantallas se asocia con sedentarismo, dificultades para dormir, irritabilidad y menor interacción social.
La escuela puede actuar como un contrapeso saludable promoviendo recreos activos, proyectos deportivos, actividades lúdicas y campañas de concientización.
Estimular a los niños a correr, saltar, jugar y explorar el entorno físico es devolver a la infancia algo que le es natural: el movimiento.
Movimiento es prevención
Promover la actividad física desde edades tempranas es una estrategia de prevención en salud. Prevención de enfermedades, pero también de inseguridad, baja autoestima y aislamiento social.
En el Día Mundial de la Actividad Física, vale la pena reflexionar: ¿Cómo está incentivando el movimiento la escuela de su comunidad? ¿Hay espacio para más juegos, más deportes y más experiencias corporales?
Invertir en escuelas activas es invertir en una generación más saludable, más segura y mejor preparada para la vida.
Porque cuando la infancia se mueve, el futuro lo agradece.